*Su dueño fue Don Manuel Madeira, apodado "El Portugués", quien se dedicó a tareas comerciales.
*Su particular disposición en la traza urbana, sin un registro preciso de la limitación de la propiedad, avanza sobre el espacio de la calle, generando un espacio de notable singularidad.
*De antiguedad similar a la Iglesia.
*A una cuadra del Antiguo Camino Real (hoy calle Santa Rosa)
*En esa época las escrituras de tierras llevaban la inscripción "¡Viva la Santa Federación!, ¡Mueran los Salvajes Unitarios!"
*Alguna vez un fabricante de ladrillos de la zona costera santafesina expresó:"...en esa casa estuvo descansando el Brigadier López, cuando desde San José del Rincón, los blandengues y las milicias rinconeras impedían el ingreso de los invasores unitarios y de los aborígenes...".
*Y ahí cerquita, según la tradición oral el célebre cacique Mateo El Grande fue muerto por rinconeros en 1820. Había mantenido en jaque a la ciudad de Santa Fe y al mismo Brigadier López durante años.
(p.51, El Paisaje Costero en S. J. del Rincón -Otros vestigios coloniales- Zarza; Graciela y González; Clelia).

martes, 30 de abril de 2013

SANTA FE "CUNA DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL", sancionada un 1º de mayo de 1853.

Constitución Argentina de 1853, preámbulo

Réplica Asamblea Constituyente (Convento de San Francisco)

Lámina del Congreso Gral Constituyente
de Santa Fe, 1853, con 25 daguerrotipos
de Amadeo Gras.

El Congreso General Constituyente de 1853 (1915)

Descripción: Óleo sobre lienzo.
Localización: Museo Bellas Artes Rosa G. de Rodríguez
Autor: Antonio Alice
Cabildo de Santa Fe, 1853

viernes, 26 de abril de 2013

Santa Fe, la invencible provincia Por Pablo Yurman.- El 26 de abril de 1815 los pobladores de la provincia ratificaron la elección de Francisco Candioti como gobernador, sacudiéndose de esa manera de la sujeción institucional que durante décadas había mantenido con Buenos Aires.


El 26 de abril de 1815 el pueblo de Santa Fe ratificó la elección de Francisco Candioti como primer gobernador titular de la provincia, sacudiéndose de esa forma de la sujeción institucional que durante décadas había mantenido con la ciudad de Buenos Aires. Nacía pues la provincia de Santa Fe, cuya caracterización como “invencible” vendría posteriormente para destacar que a pesar de haber sido durante largos años escenario de las guerras civiles, no hubo fuerza armada exterior que pudiera doblegarla en su anhelo por constituirse en provincia autónoma, actuando como puntal del federalismo.

sábado, 13 de abril de 2013

CELEBRACIÓN 150º aniversario del Colegio del Huerto Hoy 13 de abril, el colegio Nuestra Señora del Huerto (San Jerónimo 2143) conmemorará el 150º aniversario de la Fundación en Santa Fe

Cuadro realizado por Doña Petra Gutiérrez Alzugaray de González Gómez (tía-abuela de Bruno y ex-alumna del Colegio).  En La Casa se venera dicha imagen

Muebles pertenecientes a la familia González Gómez de Olmedo y baranda colonial realizada por Don Arístides Germán Comini Stiefel (abuelo de Bruno)


Araña de bronce con seis tulipas de opalina, perteneciente a la familia González Gómez

A la izquierda se observa cuadro de Ntra. Señora del Perpetuo Socorro (patrona de la localidad de Arroyo Leyes -limítrofe  a San José del Rincón-), perteneció a la familia Olmedo González


ANIVERSARIO - EL COLEGIO DEL HUERTO CUMPLE 150 AÑOS DE HISTORIA

jueves, 4 de abril de 2013

El Último Malón (1917)/Alcides Greca - (1889-1956): La película se estrenó el día 4 de abril de 1918 en el Palace Theatre de Rosario. Luego, el 31 de julio del mismo año, en la ciudad de Buenos Aires en la céntrica calle Corrientes en el célebre cine-teatro de entonces Smart Palace.

El último malón ocurrió durante la mañana del 21 de abril de 1904, en la localidad de San Javier -140 km al norte de la ciudad de Santa Fe- y se lo considera como la última rebelión de cierta importancia -malón- de indios Mocovíes en tierras litoraleñas argentinas.





martes, 26 de marzo de 2013

COMBATE DE CAYASTÁ: El 26 de marzo de 1840, la tierra solitaria y adormecida en Cayastá, despertó de la siesta temblando bajo los cascos de corceles y sintiendo al río repetir sones de alaridos y clarines.



Las cuatro bocas

Pasamos por el Paraje de la Cuatro Bocas, allí donde se cortan en cruz dos caminos reales y donde tuvo lugar El Combate de Cayastá, en el que murió otro gobernador de Santa Fe, Mariano Vera, y el último de los hermanos Reynafé, gobernador de Córdoba.
Corría el año 1840. Lavalle iniciaba desde Corrientes su marcha contra Rosas. Mariano Vera se desprendía con una columna desde Corrientes para sublevar el litoral, acompañado por Francisco Reynafé y el respaldo del gobernador Ferré y del General Lavalle. Estos contaban a su vez, con el apoyo de la escuadra francesa surta en Montevideo, que desde 1838 bloqueaba el río de la Plata, y en esos momentos invadía el Paraná, en liso atropello a la soberanía.
Seguía la disputa de federales y unitarios en una larga guerra civil. Algunos partidarios de la última fracción, que conspiraban exiliados desde el Uruguay, habían conseguido la protección gala, y alentaban a hombres de armas para que se levantasen contra Rosas, quién resistía el bloqueo representando a la confederación Argentina. Tales sugestiones habrán decidido a Vera, ex gobernador de Santa Fe y sostenedor del federalismo, a moverse desde su retiro porteño con hombres de la divisa opuesta, llevando quizás otros motivos, como u altivez frente a la influencia absorbente del Restaurador, y la oportunidad que tenía de recuperar el poder que, más de 20 años atrás, Estanislao López le arrebatara en Santa Fe. El cordobés Reynafé intentaría lo mismo en su provincia, esperando también revertir la sentencia de muerte que pesaba sobre él por el asesinato de Facundo Quiroga.
Desde Europa, ante el cuadro de la invasión foránea y la discordia de los emigrados del país, un guerrero conmovido en sus fibras ofrecía el sable al servicio de la Confederación. Conociendo las miras de la potencia imperial, y viendo amenazada la emancipación de América, José de San Martín, que empeñara su vida en la Independencia, cerraba el ofrecimiento expresando: "La conducta (de Francia) puede atribuirse a un orgullo nacional cuando puede ejercerse contra un Estado débil..... pero lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido, se unan al extranjero para humillar a su Patria, y reducirla a una condición peor, que la que sufríamos en tiempos de la dominación europea. Una tal felonía, ni el sepulcro la puede hacer desaparecer". (Carta dirigida a Rosas, fechada el 10 de julio de 1839).
Como al impulso enérgico de esas palabras, el 26 de marzo de 1840, la tierra solitaria y adormecida en Cayastá, despertó de la siesta temblando bajo los cascos de corceles y sintiendo al río repetir sones de alaridos y clarines.
Escoltados por barcos franceses que se avistaban en los arroyos profundos, los soldados unitarios habían llegado hasta el lugar, comandados por Vera, y acampaban aguardando la adhesión de los calchines, tribu asentada más al sur, cuyos indios de lanza solían engrosar los ejércitos del General López, y entonces reforzaban la guardia apostada en el fortín de la Vuelta del Dorado. Con el fin de conseguir a estos aborígenes, los invasores traían al jefe de sus parientes mocovíes del San Javier, cacique Navitaquín. Pero cuando fue librado a su albedrío, el cacique siguió de largo para alertar al gobernador Juan Pablo López, quién poniéndose en marcha con su escolta buscó a los rinconeros, incorporó a los calchines de su lado, y cargó de improviso sobre los unitarios, sorprendiéndolos completamente. Estos se retiraron en desorden. Mas el jefe, arraigado en su estirpe, no pudo retroceder. Vera quedó peleando solo, hasta que lo exterminaron a lanzazos, dejando desamparados sus despojos. Mientras, Reynafé buscaba la muerte antes que se la diera el enemigo, ahogado al desbarrancarse a caballo bajo las aguas del Quiloazas.
La escuadrilla de los buques extraños, después de recoger algunos soldados de la tropa desbandada, se alejaría de aquellas barrancas, empujada por la corriente. (34)
Se remitió a las demás provincias el parte de la victoria. El gobernador de Santa Fe fue condecorado por el de Buenos Aires. Estableciendo en sus considerandos que el combate era un triunfo de las armas confederadas sobre la intervención extranjera, dictó el General Rosas un decreto que ordenaba grabar medallas con inscripciones patrióticas, y las mandó para que las llevasen en sus pechos los vencedores de Cayastá.
Los fragores de esa guerra se habían apagado ya por el campo de la lid, cuando veintisiete años más tarde - ignorando sin duda el episodio - recibían su posesión los de Tessières-Boisbertrand, para hacerlo servir al trabajo en paz de la agricultura, y al tranquilo pacer de los ganados.

martes, 12 de marzo de 2013

FRAY FRANCISCO DE PAULA CASTAÑEDA. En este combate andaba (guerra con el Brasil), cuando le llegó la hora de presentarse a la Casa del Padre, un 12 de marzo de 1832.

A fines de 1823 ya instalado en Rincón, la primitiva capilla ha sido reemplazada por otra mucho más amplia y la escuela estaba lista para comenzar su tarea. El 19 de diciembre se dirige a los capitulares de Santa Fe, informando que "la solemne apertura de la Escuela del Rincón de San José, será el próximo domingo, y el jueves siguiente se dará la primera misa en la nueva capilla; las campanas de Gorondona y de los Hunchales están destinadas para el servicio del Rincón pero traerlas estos días es imposible..". Por lo tanto solicita al Cabildo santafesino que le presten una hasta que llegue la propia.
No siempre se ha reparado en esta característica. Castañeda es el iniciador de la que podíamos llamar educación de gestión pública. Así se desprende de su comunicación al Gral. López, producida en 1825, y en la que reseña su tarea de los años anteriores. Así expone Castañeda: "en mis cuentas de los años 23 y 24 aprobadas ya por V. S. Hice una prolija relación de los fondos creados por mí , para aumentar los del estado, que seguramente no alcanzaban para la fundación de la Iglesia, pueblo y escuela en un desierto, cual es el Rincón de Antón Martín, y que ahora se llama Rincón de San José".
En esa última etapa de su vida, las convulsiones políticas seguían agitando a la provincia de E. Ríos y además estábamos en guerra con el Brasil. Castañeda con su ejército de sesenta o más alumnos, se puso a hacer la guerra más activa. Como escribiera dos años atrás en su periódico "Buenos Aires cautiva", los fusiles y cañones de este Padre son los libros que reparte gratis a la amable juventud, las balas de fusil el a,b,c." En este combate andaba cuando le llegó la hora de presentarse a la Casa del Padre, un 12 de marzo de 1832. Pocos meses permanecieron sus restos en el cementerio de Paraná. El gobierno de Rosas tomó las medidas para que descansara definitivamente en Buenos Aires. Allí llegaron el 28 de julio al panteón del convento franciscano. Allí el 22 de diciembre se realizaron las solemnes exequias en sufragio de su alma y "para honrar su buena memoria.." El Padre Aldazor, futuro Obispo de Cuyo, pronunció una elocuente oración fúnebre, que reivindicó su memoria en la ciudad que antes lo desterrara. Su temperamento inquieto pareció acompañarlo también después de muerto, pues en una reforma de la cripta, sus restos desaparecieron de allí.